EL ARTE DE CORTAR JAMÓN
Para empezar hay que olvidarse de que era cerdo
y tratarlo con cariño, y después seguir
estos consejos:
Colocar el jamón en el jamonero con la
pezuña hacia arriba asegurándonos
de que tenga una buena fijación. Si se
va a consumir en un solo día, se eliminara
toda la corteza y el tocino exterior pelando el
jamón. En caso contrario se limpiará
y perfilará a medida que se va cortando.
(Continúa...)
Seguridad
Cortar un jamón es una tarea que puede
resultar peligrosa si no se adoptan unas mínimas
normas de seguridad.
El jamón debe estar firmemente sujeto en
un jamonero para permitir que las dos manos de
quien corta se concentren en la tarea de filetear.
Deberá usarse el tradicional cuchillo jamonero:
largo, estrecho, flexible y sobre todo, bien afilado.
Descortezar
Solamente debe retirarse la corteza del jamón
en la zona de la que se extraerán los cortes
a consumir de inmediato, para evitar un secado
prematuro y excesivo de la superficie del corte.
Para ello emplearemos un cuchillo corto.
Orden
Aunque no existe ninguna regla fija, la mayoría
de los maestros jamoneros inician el corte en
la zona de la babilla o contramaza que dicen es
la parte más fina del jamón (es
el borde más estrecho del pernil). Esta
costumbre tiene su explicación en que esta
zona tiene menos grasa infiltrada y se seca mucho
antes.
Una vez que se alcanza el hueso, se puede voltear
el jamón para comenzarlo por su lado más
grueso, la maza. Es la parte con más grasa
infiltrada, de la que salen los filetes más
grandes y con más sabor.
En el extremo inferior de la pieza se halla la
punta, una zona en la que se han acumulado por
gravedad durante le secado las mayores cantidades
de grasa y de sal. Se corta también siguiendo
la línea del hueso.
Cuando ya se ha dado cuenta de las zonas más
carnosas, el cuchillo comienza a limpiar los huesos,
que jamás deben tirarse, pues proporcionan
un exquisito sabor a caldos y cocidos.
Los cortes
Tanto en el caso de cortar filetes como virutas
el estilo del buen cortador exige obtener láminas
finas y uniformes, fruto de un corte realizado
de una sola vez.
El Jamón ofrece mejor su aroma inconfundible
en cortes extremadamente finos.
Para preservar las condiciones ideales de un producto
tan cuidado sólo debe cortarse del pernil
el jamón que vaya a ser consumido en el
momento.
Posteriormente se ha de cubrir el corte con una
capa de tocino que hallamos retirado al descortezar
y cubrir el producto con un trapo húmedo
para preservarlo.
El jamón no debe comerse frío (pierde
el gusto), ni debe guardarse en frigoríficos.
La costra se quitará poco a poco para evitar
que se seque. El corte estará siempre protegido
con tocino o papel de los usados en cocina.
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